Archive for Lecturas

Pedagogía de la violencia

Según el general Marshall, sólo dos de cada diez soldados de su ejército utilizaban los fusiles durante la Segunda Guerra Mundial. Los otros ocho tenían el arma de adorno. Años después, en la guerra de Vietnam, la realidad era muy otra: nueve de cada diez soldados de las tropas invasoras hacían fuego, y tiraban a matar.
La diferencia estaba en la educación que habían recibido. El teniente coronel David Grossman, especialista en pedagogía militar, sostiene que el hombre no está naturalmente inclinado a la violencia. Contra lo que se supone, no es nada fácil enseñar a matar al prójimo. La educación para la violencia exige un intenso y prolongado adiestramiento, destinado a brutalizar a los soldados y a desmantelar sistemáticamente su sensibilidad humana. Según Grossman, esa enseñanza comienza, en los cuarteles, a los–dieciocho años de edad, pero fuera de los cuarteles empieza a los dieciocho meses: la televisión dicta esos cursos a domicilio.
–Fue como en la tele–. declaró el niño de seis años que asesinó a una compañerita de su edad, en Michigan, en el invierno de este año.

Eduardo Galeano, de “Noticias del mundo al revés”

(Lo encontré en la Web, lamentablemente no registré la fuente).

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La advertencia

En las Islas Canarias se levantaba una enorme estatua de bronce, de un caballero que señalaba, con su espada, el Oeste. En el pedestal estaba escrito: “Volveos. A mis espaldas no hay nada”.

R. F. Burton, 1001 Nights, II, 141
Vía “Cuentos breves y extraordinarios”, de Bioy y Borges

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Der traum ein leben

El diálogo ocurrió en Adrogué. Mi sobrino Miguel, que tendría cinco o seis años, estaba sentado en el suelo, jugando con la gata. Como todas las mañanas, le pregunté:
-¿Qué soñaste anoche?
Me contestó:
-Soñé que me había perdido en un bosque y que al fin encontré una casita de madera. Se abrió la puerta y saliste vos. -Con súbita curiosidad me preguntó:
-Decime, ¿qué estabas haciendo en esa casita?

Francisco Acevedo, Memorias de un bibliotecario (Burzaco, 1955)
Vía “Cuentos breves y extraordinarios”, de Bioy y Borges

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Monopolios sobre el conocimiento y la vida

Asistí la semana pasada a la presentación del libro: “Libres de monopolios sobre el conocimiento y la vida, hacia una convergencia de movimientos”. Lo terminé de leer hace un rato.

Libres de Monopolios sobre el conocimiento y la vida

Clic en la imagen para descargar el libro


Llegué bastante tarde a la charla, así que me perdí buena parte. En lo que alcancé a escuchar, Federico Heinz y Beatriz Busaniche, de la Fundación Vía Libre, presentaron el libro, que es en realidad una memoria de un taller realizado en Costa Rica sobre esta temática. Se trata de un conjunto de artículos de personas y organizaciones participantes en el encuentro.
Intento contar brevemente de qué se trata el asunto:

La idea es hacer converger movimientos que abordan luchas que, si bien no son homogéneas, tienen puntos de contacto:

  • Los campesinos y pueblos originarios, que luchan para que no se “patenten” sus milenarios saberes tradicionales, principalmente los relacionados a sus técnicas agrícola-ganaderas, vitales para su supervivencia.
  • La lucha por la soberanía alimentaria en nuestros pueblos latinoamericanos, amenazada por intentos de “privatización de la agricultura”; especialmente semillas, vegetales, y microorganismos.
  • La lucha por una educación pública al servicio de las mayorías, especialmente lo relacionado al patentamiento de los resultados de las investigaciones de nuestras universidades.
  • La lucha por la no privatización de la cultura: copyright, “propiedad intelectual”, y otras falacias.
  • El Software Libre, y el movimiento de cultura libre que se ha generado a su alrededor

Es muy poco lo que tengo para aportar sobre el tema. Tengo mucho interés en lo relacionado al software y la cultura libre, pero sé muy poco de la parte “ecológica” de la convergencia. Sin embargo, me permito enumerar un par de ideas:

  • Me parecieron un poco inconexos los artículos del libro. Pero no veo esto como una debilidad: al contrario, entre las líneas de los artículos se lee una inmensa posibilidad de convergencia. Todavía en potencia, dependerá de nosotros llevarla a cabo.
  • También veo una sana dosis de realismo: que haya puntos de contacto entre los movimientos no significa que exista homogeneidad. Está muy claro que las organizaciones deben trabajar unidas, pero no amontonadas: cada una tiene su “especialidad”, y allí deben seguir, nomás que ahora pueden enriquecerse con experiencias de lucha diversas.
  • Siempre tuve la certeza de que el movimiento del Software Libre se extendería mucho más allá de las computadoras, pero, a mi entender, aún no lo logra. Todavía parece, para la mayoría, un asunto exclusivo de nerds y geeks. Me parece que por este lado puede llegar un verdadero aporte de la filosofía Libre para mejorar la calidad de vida de nuestros pueblos.
  • Respecto al encuentro de la semana pasada acá en Rosario, me pareció muy saludable ver reunidos en un mismo espacio a organizaciones disímiles a priori: el Taller Ecologista, el Foro por la Soberanía Alimentaria, el LUGRo, la Fundación Vía Libre, Editorial Último Recurso, Radio Universidad, y particulares, como este que escribe. Vi un sano interés en que “no quede en palabras”, intentando lograr acciones concretas a partir de la convergencia.

Para terminar, recomiendo leer el libro. Si no lo pueden leer todo, atropellen las páginas 87 a 97, que ahí están las conclusiones (por ahí se enganchan y leen lo otro). Es casi una obligación para quienes quieran enterarse de una realidad que los grandes medios silencian, y a la que nadie es ajeno: ya afecta nuestra vida cotidiana, y será cada vez más relevante en los próximos años.

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Phileas Fogg, un poroto

Me entero en Papel en blanco de un dato curioso e interesante.
En 1889 una mujer, Nellie Bly, dio la vuelta al mundo en 72 días, una semana más rápido que el personaje de Julio Verne.
Quizá no parezca relevante, pero me cayó simpático el dato en muchos sentidos:

  • Como un homenaje a las mujeres
  • Como un homenaje a Julio Verne, quizá el primer autor que me acercó a los libros.
  • Si bien no leí en mi infancia “La Vuelta al mundo en 80 días”, recuerdo la película de 1956 como una de las que más disfruté (obviamente, mucho después de su estreno). Fue probablemente la primera película que vi siendo conciente de que se trataba de un guión adaptado de un autor que admiraba.
  • En esa película trabajaba Cantinflas, en el papel de Passepartout. Vaya mi homenaje también para él.

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Minipost: No era un manual de instrucciones

1984

1984: no se suponía que fuera un manual de instrucciones


Fuente, vía Mangas verdes, vía @sebabortnik
Post relacionado: Orwell (1984) y Huxley (Un mundo feliz).

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Uno y el Universo, de Ernesto Sabato

Este libro me encontró hace unas semanas, en una librería. Gauchazo, se leyó solito en un par de noches.

Uno y El Universo, de E. Sabato

Uno y El Universo, de E. Sabato


Se trata del primer libro publicado por Ernesto Sabato, en 1945. Es una colección de artículos breves (casi posts), ordenados alfabéticamente, en donde el autor da su punto de vista sobre distintos temas relacionados con el arte, la ciencia, la filosofía, y otras yerbas. Escribe un Sabato joven, recién exiliado de las ciencias exactas. Realmente me gustó mucho, pero no quiero aburrirlos con mi opinión, prefiero dejarles un par de frases que extraje.

“A Borges le gusta confundir al lector: uno cree estar leyendo un relato policial, y de pronto se encuentra con Dios o con el falso Basílides.”
“La ciencia es una escuela de modestia, de valor intelectual y de tolerancia: muestra que el pensamiento es un proceso, que no hay hombre que no se haya equivocado, que no hay dogma que no se haya desmoronado ante el embate de los nuevos hechos.”
“Nadie puede ver en una novela, en un cuadro, en un sistema de filosofía, más inteligencia, más matices de espíritu que los que él mismo tiene.”
“Gengis Kant: Bárbaro conquistador y filósofo alemán.”
“Si el sentido común hubiese prevalecido, no tendríamos radiotelefonía, ni sueros, ni espacio-tiempo, ni Dostoievski. Tampoco se habría descubierto América. Es probable que muchos de los problemas actuales de la filosofía y de la ciencia tengan solución cuando el hombre se decida de una vez a prescindir del sentido común.”

Fuente de la imagen: OpenLibrary
PD: Para los rosarinos: el libro lo compré en una librería de Peatonal Córdoba y Maipú (“El Aleph”, se llama). Me costó $10. Leyeron bien.

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