Alrededores del Volcán Lanín

Junín de los Andes
Salimos desde el lago Quillén, por un larguísimo camino de ripio (más de 100km), que nos llevaría hasta Junín de los Andes.
Lanin y alrededores
El pueblo es pintoresco y antiguo, cruzado por las contradicciones de las luchas entre mapuches y criollos, dado que fue en su origen un fortín. Acampamos en una isla que forma el río Chimehuín, a pocas cuadras del centro.
Un lugar interesante para visitar es el santuario de la beata Laura Vicuña. Me gustó ver en la iglesia elementos propios de la simbología mapuche (ver fotos). Creo que es un intento de revalorización de la cultura invadida. Las heridas del pasado no llegarán nunca a sanarse por completo, pero me parece interesante este tipo de acercamiento. La obra de los salesianos en la Patagonia es admirable. Quizá si la analizamos con las categorías actuales podríamos criticar algunas cosas, pero no hay que olvidarse que la llegada de los muchachos de Don Bosco se dio a fines del siglo XIX. Quizá con errores, intentaron ayudar a los pueblos originarios, no como otros. Todavía hoy funciona en el lugar la escuela albergue donde estudió Laura Vicuña, a principios del siglo pasado.
Lago Tromen, base del Lanín
Desde Junín salimos rumbo al Lago Tromen, desde donde se accede al ascenso del volcán por su ladera norte. El lago es muy bonito, se puede recorrer su orilla por una playa de cenizas volcánicas de varios kilómetros de largo, hasta llegar a la naciente del río Malleo. Desde ningún otro lugar se ve el Lanín tan de cerca, y su omnipresencia engualicha el paisaje, haciendo que se te quede en la retina. Subir al volcán requiere habilidades de andinista que no tenemos, para no hablar del deplorable estado físico. Igual me quedé con las ganas.

Lagos Huechulafquen y Paimún.
Al otro día fuimos a los lagos Huechulafquen y Paimún. Es el sector del Parque más preparado para recibir turistas: nos dieron folletos y mapas, hay sendas guiadas, se puede llegar en colectivo, hay baños públicos, etc. Cada lago tiene su encanto particular, y nos quedamos con las ganas de acampar allí, pero ya teníamos que volver al pago. Como regalo de despedida, calmó el viento, y el lago se volvió un espejo que nos permitió algunas fotos interesantes.
Después, no quedó más que volver a Rosario, con algunos problemas mecánicos que nos demoraron más de la cuenta, pero no quiero aburrirlos con esos detalles.

Mapa del viaje

4000 km en total


Artículo anterior: Lagos Ruca Choroi y Quillén

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