Géneros discursivos 2.0

Terminé de leer “El pibe que arruinaba las fotos”, de Hernán Casciari. No voy a hacer crítica literaria, sería el colmo de la caradurez. Si hay que decir algo, digo que me divertí mucho.
Pero aprovecho la lectura para comentarles algo. Yo sabía, antes de leer el primer renglón, que la novela era en realidad un compilado (muy bien logrado, para mi gusto) de posts de su blog, orsai. Pero enseguida me quedó claro que Casciari no es un bloguero: es un escritor que usa un blog como medio. Te puede gustar o no, pero es evidente que se parece bastante poco a otros blogs.

Y me puse a pensar si las TICs habían favorecido la aparición de nuevos géneros discursivos. Creo que los blogs han generado un nuevo modo de escribir; no sé si alcanzan la categoría de “género”. Me permito señalar algunas características:

  • brevedad: Un post largo raramente supere a un cuento o ensayo corto, incluso las noticias periodísticas suelen ser más largas que los posts.
  • enlaces: uno empieza leyendo un post, y probablemente haga clic en dos o tres de sus palabras, que a la vez son enlaces; de este modo la lectura no avanza linealmente, sino que se ramifica. Hipertexto, que le dicen.

Otro género discursivo es el de las diapositivas. Algo de esto discutimos en el blog de Sebastián. Prácticamente no hay expositor que no las use, bien o mal. Creo que las diapositivas pueden enriquecer mucho una charla, pero hay algunas cosas que me molestan:

  • Los expositores que simplemente leen las diapositivas.
  • Los expositores que se ciñen tan estrictamente a las diapositivas que empobrecen notoriamente su charla, en contenido y dinámica.
  • Los que quieren escribir todo en las diapositivas.
  • Los “clickeadores”, que pretenden dar su charla con presentaciones hechas por otro. A la cuarta diapositiva ya se les nota que no entendieron nada.
  • El hecho de que se pretenda que las diapositivas sean un resumen de lo expuesto. De ninguna manera. Es muy posible que la misma presentación que enriqueció una charla, sea perfectamente inútil fuera del contexto para la que fue creada. Si las diapositivas te permiten entender todo lo que se expuso… ¿para qué se dio la charla? Y si no… ¿para qué quiero las diapositivas? (Parece un problema menor; pero he tenido docentes que pretendieron que estudiásemos para los exámenes con diapositivas.) Si quiero hacer un resumen de una charla, lo escribo. En un procesador de texto, en un blog, en una hoja Rivadavia, donde pueda. Pero lo escribo en prosa, el mejor modo que conoce la humanidad para expresar ideas complejas. Convertirlas en una serie de ítems inconexos implica necesariamente una mutilación del pensamiento.

En fin, creo que las TIC han favorecido la aparición de nuevos géneros discursivos, y que son una buena noticia. Pero cuando se usan mal, oscurecen más que aclarar. (Digo yo, para terminar un pésimo post).

Un par de links que leí sobre el tema: [1] [2]

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